lunes, septiembre 22, 2014

Propuesta al G20 para impulsar la democracia directa

Esta propuesta, que representa un punto más de una avalancha de puntos, que se conectan entre sí, y que aparecen cada vez con mayor frecuencia, se hace en el marco del punto de la nota Replacing theScience of EcoNoMics with the System Profession of EcoIsOurs (Reemplazo de la Ciencia de la EcoNoMía con la Profesión de Sistemas EcoSiNuestra) que complementa el punto de la nota Why the Eurozone leaders must change their common sense first (Porqué los líderes de la Eurozona deben primero cambiar su sentido común). Dichas notas se amparan en la serie de puntos del trasfondo que se vienen conectando en la medida que ha venido emergiendo la civilización sistémica. Junto a este punto, esos dos puntos representan el estado del arte de dicha civilización que ahora se hace extensivo al G20 como una propuesta.

Luego de intercambiar un total de 12 comentario, con alguien que dice llamarse Jeanne d,Arcs, debajo de la noticia Proponen al G20 medidas para inyectar 9.4 billones de dólares al PIB mundial, ha llegado el momento de dar por cerrado ese ejercicio con una propuesta muy distinta al G20 y por supuesto mucho más también a la gente que no está esperando otra Edad Dorada, como ha sucedido en al menos cuatro ocasiones anteriores, pero les encantará.

Amparado en dicho trasfondo, creo haber aprendido del futuro emergente después de dicho ejercicio, que la gente ya no necesita tanto de la democracia representativa para elegir los poderes del Estado, por ejemplo, cada 4 años, porque los que viven en la civilización sistémica pueden acceder día a día a la democracia directa que podrá realizar en mercados sobresalientes, donde el sector privado emplee el apalancamiento sistémico positivo, para ofrecer propuestas en las que todos podamos ganar. El mejor ejemplo de la democracia directa es el que Steve Jobs legó a los que ya viven en parte de dicha civilización.

A seguidas presento al G20 el principal impedimento a la democracia directa en el mercado. La misma se basa en el descubrimiento de que hemos estado viviendo una conspiración que interpreto se ampara en la existencia de una corrupción sistémica de grandes proporciones, que permite que muchas empresas privadas mediocres puedan extraer valor sistemáticamente en vez de agregarlo, como se puede ver en el artículo de la revista Forbes HowBusiness Leaders Turned Into Vampires (como líderes de negocio se volvieron vampiros).

Imagínense que una proporción de esos 9.4 billones de dólares al PIB mundial vayan a las arcas de dichos vampiros del sector privado. Se puede entender que el mundo ha estado en un proceso en que actividades que corresponden al sector privado han pasado al sector público. Sin embargo, lo que ha sucedido con el cambio de menos mercado a más Estado, es la realidad en que los vampiros del sector privado se han convertido en vampiros del sector público.

Amparados en enfrentar el capitalismo salvaje, los Estados de la llamada democracia representativa y también de la no representativa, han invadido el espacio natural del sector privado. Además de, por ejemplo, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Argentina,  República Dominicana es un ejemplo vivo de esa realidad defectuosa, que como verán ya puede ser superada. En ese proceso, se ha optado por lo que parece lo menos malo y sin embargo existe algo mucho mejor, que le devuelve el espacio al sector privado, si a la gente se le da la oportunidad de acceder al capitalismo humanista de la civilización sistémica.


Con ese capitalismo humanista las elecciones se harían día a día en el mercado con empresas sobresalientes, que son las únicas que disponen de apalancamiento sistémico positivo, para que todos podamos ganar. Dichas empresas sobresalientes se reconocen porque hacen propuestas que los clientes no esperando, pero que les agrada. Es así como esas empresas se mantienen en el mercado, permitiendo que la gente pueda acudir a la democracia directa del mercado y entonces puedan también ganar.