sábado, septiembre 20, 2008

Expo Cibao 2008: Energía para un País Competitivo

“Expo Cibao: energía para un país competitivo,” es el título del perfil elaborado para la feria del 2008, cuyos primeros cuatro párrafos expresan:

Son muchos los factores que intervienen a la hora de lograr la competitividad de un país: la estabilidad económica de la nación, el nivel de educación de la población, la innovación, la capacidad de trabajo de su fuerza laboral y el dinamismo de las inversiones son sólo algunos de ellos. Sin embargo, ningún país podría desarrollar su economía si no cuenta con un sistema de suministro energético que le permita a las empresas realizar sus actividades a un costo razonable para ser eficiente.

Esta eficiencia se puede traducir no sólo en el bienestar de las empresas, sino en el de la macroeconomía y sobre todo en el de sus empleados, quienes en consecuencia conducen a una dinamización del comercio nacional.

En esta ocasión, la Cámara de Comercio y Producción de Santiago, Inc., aprovecha la celebración de su vigésimo primera versión de la feria Expo Cibao para promover la necesidad de que en nuestro país sea creado un sistema energético que se haga sostenible en el tiempo, sobre la base de costos competitivos, contrario a la realidad actual que significa una desventaja comparativa.

Expo Cibao, que en sus inicios era una feria regional, hoy se ha convertido en una multisectorial y de carácter internacional, que promueve la exposición empresarial como medio de desarrollo y crecimiento. Este año, la feria se celebra bajo el lema “Energía para un país competitivo”, con el interés de aportar en la búsqueda de la creación de un sistema que provea una energía de calidad, servida a precios competitivos, que garantice la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico del país.


En respuesta a ese llamado, el Dr. José Antonio Vanderhorst Silverio, Ph.D., en su doble condición de Consultor Sistémico en Electricidad y Semilla Orgánica del GMH, le ofreció a la Cámara de Comercio y Producción de Santiago, una Conferencia Magistral, el pasado jueves, 18 de septiembre, 2008. Dicha conferencia llena a plenitud dicho perfil, con una solución definitiva a la compleja crisis de electricidad, bajo el título "Reestructuración Productiva en Electricidad: Un Pilar del Plan Nacional de Competitividad Sistémica."

Resumen de la Conferencia Magistral: El sentido de urgencia para resolver de manera definitiva la crisis de electricidad ha emergido luego de descomponer el complejo problema con el propósito de maximizar el bienestar social. Necesitamos líderes de los sectores público y privado, que se comprometan a institucionalizar la solución emergente, para apoyar el pilar electricidad del plan nacional de competitividad sistémica.

La conferencia magistral respondió en particular a las recientes afirmaciones del Sr. Ricardo Fondeur, presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Santiago, quien dijo “los resultados en la parte eléctrica no han sido los esperados; se ha confirmado que las verdaderas soluciones al problema no son de corto plazo, la institución mantiene activas sus propuestas, a fin de que nos encaminemos hacia acciones para descomponer esta compleja situación que caracteriza al sistema eléctrico.”

Requiriendo una nueva ley general de electricidad y su reglamento de aplicación, la solución emergente es la electricidad sin control de precios, la cual es una política integral para movilizar el mercado y el bienestar social que:

• Renace los sectores eléctricos globales
– Genera grandes oportunidades para generar riqueza
– Evita poner a los pobres a competir con los ricos
• Apoya la competitividad sistémica
• Facilita aplicación política ambiental
– Medio ideal para el financiamiento de la eficiencia energética
– Admite la energía distribuida
• Atrae a la inversión del capital productivo de largo plazo
– Incentiva la innovación y el entreprereunismo
– Moviliza una fuerza de trabajo de clase mundial
• Impulsa un sistema de transporte de electricidad de menor costo

La descomposición de la compleja situación del sector eléctrico para perseguir el objetivo esencial de ofrecer el máximo bienestar social, necesita de un gran cambio de perspectiva que separa dicho sector en dos grandes mercados que se refuerzan entre sí: uno cerrado para el servicio de transporte de electricidad, desde la oferta hasta el consumo, y el otro abierto para el negocio de comercialización de la electricidad en una cadena de valor al por mayor y al detalle.

El servicio de transporte obliga a la empresa privada a la responsabilidad de transportar con calidad comercial (prácticamente sin interrupción) a cambio de un peaje. El precio spot de la electricidad con calidad comercial que (no pone a los pobres a competir con los ricos), que resulta del mercado cerrado, será la referencia firme de todas las transacciones del mercado abierto. El servicio a los consumidores será individualizado, sin control de precios (a mayor calidad, mayor precio) y bajo libre competencia y regulación prudencial.

Esta descomposición emergente asegura los subobjetivos de modernizar el sector eléctrico, rendir un servicio al más bajo costo a la sociedad y liberarlo de cargas presupuestarias, al atraer al capital productivo de largo plazo para exponer la industria a las innovaciones de la era digital que vivimos, promover la competencia en el mercado abierto y al comprometer al Estado a sus funciones institucionales y de liderazgo en la Comisión Nacional de Energía y en la Superintendencia de Electricidad.

Esos subobjetivos se refuerzan mutuamente entre sí. Por ejemplo, la innovación ayuda a bajar el costo y/o aumentar el valor del servicio; la institucionalización es clave para atraer al capital productivo; y los agentes privados no tienen que competir con los agentes públicos, que de tiempo en tiempo hacen uso de su poder político para ejercer actividades populistas.

El incumplimiento de los objetivos para modernizar el sector eléctrico, rendir un servicio al más bajo costo a la sociedad y liberarlo de cargas presupuestarias, son muestras fehacientes de la realidad del fracaso de la Capitalización y de la Ley General de Electricidad. La razón del fracaso es una descomposición defectuosa de la industria que (1) traspasa el control de precios original de la industria integrada a las distribuidoras-comercializadoras para garantizar los beneficios de los generadores sin tomar en cuenta los beneficios de los consumidores y (2) separa la transmisión de la distribución física. Aunque los hemos notado con mayor intensidad y mucho más temprano, por nuestra falta de comprensión de la naturaleza de la crisis, esos defectos son de carácter global.

Los respectivos defectos hacen que (1) el control de precios atrajera al capital financiero de corto plazo, ya que las distribuidoras-comercializadoras lamentablemente no funcionan como un sistema que agregue valor a todos los consumidores, lo cual es constatado por las grandes pérdidas que siguen teniendo los consumidores en inversiones de capital y en costos de operación para mitigar el impacto de los apagones y (2) en la imposibilidad de minimizar las inversiones y costos de operación en las redes eléctricas y subestaciones del sector eléctrico como un todo.

En industria tras industria el control de precios ha demostrado ser ineficiente y la principal fuente de racionamientos totalmente ineficientes. Fue por eso que en el 2005 se eliminó la Dirección General de Control de Precios y se creo Pro Consumidor. Los adelantos tecnológicos permiten sustituir los dos intermediarios tradicionales – el distribuidor y la Superintendencia -entre el cliente y los generadores que ofrecen un servicio bajo control de precios, por un comercializador detallista que compite con otros detallistas. Estos detallistas transformarían el negocio de electricidad en uno común y corriente.

Recientemente, el gobierno está iniciando un experimento de áreas de gestión que va a retrasar el necesario y urgente compromiso para iniciar la solución definitiva. La gestión de la comercialización es la actividad ideal para dejar de lado el control de precios e introducir la competencia a nivel nacional.

La justificación del experimento se basa erróneamente en que EdeEste le da más pérdidas al Estado que EdeNorte y Edesur. Desde el punto de vista del capital financiero de corto plazo, EdeEste es más eficiente que EdeNorte y Edesur. Esas áreas de gestión no cambian la realidad del fracaso, sino que la empeora a agregar nuevos intereses creados con los gestores. Lo que necesitamos es cambiar lo más pronto posible al capital productivo de largo plazo para maximizar el bienestar social con la solución definitiva.

Para más información pueden escribir a javs@ieee.org



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