jueves, noviembre 13, 2008

Síntesis: Antecedentes de un Cambio de Paradigma

Del 31 de agosto, 2004

“En períodos de cambios profundos, la cosa más peligrosa es avanzar hacia el futuro poco a poco.”

Thomas Alva Edison


© José Antonio Vanderhorst Silverio, PhD

El sector eléctrico dominicano es un sistema complejo cuya estructura dinámica crea sus propias crisis. Crisis éstas que se nutren de un momento histórico que nos coloca entre la Segunda y la Tercera Ola. Se presenta una solución estructural para completar el mercado y hacerlo funcional, de forma que las leyes de la oferta de generación y de la demanda de los clientes-consumidores puedan interactuar para fijar los precios en los mercados mayoristas y minoristas según las horas del día.

Una formulación suficientemente amplia del problema es como minimizar el costo de electricidad a los clientes-consumidores y remunerar adecuadamente las inversiones en el sector.

Hay al menos tres restricciones ficticias en el paradigma actual de la Segunda Ola que hacen imposible que la mayoría de los clientes-consumidores puedan elegir planes diferenciados de precios que le resulten en un menor costo.

El objetivo de todo sector eléctrico es abastecer a todos los consumidores. Sin embargo, es muy costoso hacerlo con una continuidad perfecta, por lo que hay un problema económico que surge con el desabastecimiento.

Al comprar plantas de emergencia e inversores, en un mercado totalmente libre, los dominicanos han reconocido que la seguridad de abastecimiento que no ofrece el sector eléctrico, le cuesta dinero.

La solución a ese problema económico se facilita cuando se reconoce que los clientes-consumidores perciben el costo de desabastecimiento de manera diferenciada.

Las tarifas dan señales que no reflejan los costos de seguridad de abastecimiento y deben dar paso a precios que sí los reflejen. Así, los consumidores de escasos recursos, con bajo costo de desabastecimiento, pagarán menos por la electricidad que con tarifas que cargan un costo promedio de seguridad de abastecimiento a todos los consumidores.

En todo momento, el sistema eléctrico debe ser operado para reducir el riesgo de desequilibrio y la probabilidad de un apagón general.

La respuesta de la demanda con base al empleo de tecnologías de información, medición y control hacen factible reducir esa inseguridad de momento a momento, interrumpiendo el servicio y compensando a los clientes-consumidores que sean necesarios. Esa es una infraestructura que reemplaza unidades generadoras que gastan combustibles costosos para ofrecer seguridad, facilitando la estabilidad del mercado. Es aquí donde están las grandes oportunidades para desarrollar negocios y en parte desarrollar el país.

La solución estructural es liberalizar el mercado minorista, introduciendo detallistas que no compitan con los que transportan el fluido eléctrico por las redes de transmisión y distribución. Esos transportistas operan monopolios naturales y ni ellos, ni sus filiales, deben participar de las actividades competitivas. Así, los detallistas operando bajo normas prudenciales emitidas por la CNE y fiscalizadas por la SIE, y siguiendo un código de ética, pueden negociar planes de servicio con los clientes-consumidores que envuelven un grado de respuesta en su demanda ante un desequilibrio correlativo con el precio del plan negociado de servicio eléctrico.

Evidentemente, los detallistas negocian contratos con los generadores para poder abastecer a sus clientes-consumidores.

Esta solución es un cambio de paradigma que tiene un gran palanqueo, porque ayuda a cambiar muchos de los círculos viciosos a círculos virtuosos, que aseguran la funcionabilidad del mercado con una participación activa de los clientes-consumidores.

Fuente Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo, "Propuesta Integral de un Cambio de Paradigma del Sector Eléctricico: Visión de un Mercado Funcional con Participación Activa de los Clientes - Consumidores," páginas 30-31.

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