viernes, junio 27, 2014

¡Sumemos! Tercera invitación a conversar.


"Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado." — Margaret Mead, escritora, profesora y antropóloga cultural estadounidense, destacada oradora y personalidad influyente entre los años 1960 y 1970.
Antecedente: este artículo es un segundo complemento al artículo de fondo que sugiere la necesidad de introducir conversaciones que van más allá de las pragmáticas (para la acción), que aparece inicialmente al final del resumen del artículo de fondo Innovación: puerta al progreso, donde escribí que: “… es obligatorio darles cabida a esas conversaciones que abren posibilidades innovadoras para los sectores productivos, que sugiero sea antes del inicio del Pacto Eléctrico.”

El primer complemento es la nota Invitación a conversar sobre las posibilidades de “los otros” trabajadores que tienen la “pasión del explorador.” Ese complemento desarrolla la idea de que “los sectores productivos necesitan comprender que el mundo cambió radicalmente.” También agregué que contrario a la percepción reinante, “el entorno DR-CAFTA es uno de los más favorables que existe en la actualidad, ya que nos abre el mercado de exportación más grande del mundo.”

Faltó decir en esa nota que también podemos crear las condiciones para atraer talento que se fugó al exterior, así como darle mejores oportunidades de crecimiento y desarrollo a los talentos potenciales que permanecen en las instituciones, protegiendo el pasado, en vez de concentrarse en el futuro. Mientras el dinero es la clave cuando la actividad económica emplea el capital financiero de corto plazo, como pueden ver en ese primer complemento, expertos de la consultora Deloitte afirman (aunque no de esta manera exactamente) que “la pasión del explorador” en la clave cuando se emplea al capital productivo de largo plazo. Esto es precisamente lo que sugiere Margaret Mead.

Cuando los tiempos eran estables, como aconteció durante el mayor apogeo de los dos siglos de la civilización industrial, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, y todavía mucho después del 1965, cuando se inició la civilización post industrial, tenía mucho sentido lo que declaró el Lic. Manuel Diez Cabral, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), en su discurso durante el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana el 25 de junio de 2014, cuando dijo:
Resulta también imperante evitar que aquellos que carecen de compromiso con la concertación social y la colaboración entre sectores, reivindicando discursos de confrontación y descalificación se sienten en la mesa de discusión a intentar obstruir y obstaculizar los acuerdos y consensos entre los sectores comprometidos con la solución de este grave problema que limita nuestro desarrollo y que constituye uno de los problemas fundamentales para la competitividad de nuestro país.
Con todo mi respeto al Lic. Diez Cabral, quien es un familiar destacado de mi mentor de los negocios, Lic. Marco Cabral Vega, con toda humildad supongo que esa es una declaración institucional (no personal) que podría restar, en vez de sumar, como pueden ver en estas tres invitaciones a conversar. Contrario a las creencias convencionales, en esta situación sin precedentes en DR-CAFTA tengo el sumo placer y el honor de darme por aludido, sin creerme que soy el único que lo hace.

Me doy por aludido, no porque durante mi largo proceso de dedicación, práctica, estudios, investigación y aprendizaje pude haber cometido muchos errores de los mencionados por el Lic. Diez Cabral, sino más que todo que al cometerlos pude recapacitar, mejorar y crecer, como profesional y como persona. También con respeto y humildad, y hasta prueba en contrario, no creo que haya nadie en DR-CAFTA más comprometido que yo en lograr la solución de la crisis sistémica del sector eléctrico, que vislumbré desde 1996 que constituía la mayor oportunidad de desarrollo y competitividad del país. Desde entonces, he venido conectando los puntos, como sugirió Steve Jobs cuando dijo “No puedes conectar los puntos hacia delante, sólo puedes conectarlos hacia atrás.”

Si entendemos que ese discurso ante la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana fue elaborado usando el pensamiento de la civilización industrial, citando a Albert Einstein, “No podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que usamos cuando los creamos,” puedo argumentar que mi compromiso se basa en el pensamiento de la civilización que vengo llamando sistémica. Igualmente, mi compromiso se desvía grandemente de la concertación, que como dijo hace más de un siglo el gran filosofo de los Estados Unidos, Charles Sanders Peirce, el consenso es un medio que no se acerca a la realidad. Esto es especialmente importante en medio de un cambio de civilización.

Para acercarse a la realidad, Peirce sugirió una actitud científica orientada a la acción.  Sin lugar a dudas, mi compromiso está mucho más apegado a la realidad que vive el mundo de hoy, ya que he venido usando una actitud como la que sugirió Peirce. En el capítulo 19 “Filtrar la verdad,” del libro “La Revolución de la Riqueza,” Alvin and Heidi Toffler reafirman que la ciencia es el único medio que emplea pruebas rigurosas para aproximarse a la verdad.

Por otro lado, en su artículo ¡Viene el lobo!, el publicista y escritor Freddy Ortiz retrata con gran maestría la situación a la que los miembros del sector privado dominicano llegaron por consenso en medio de tanta incertidumbre, basados en la gran apuesta también por consenso de una Estrategia Nacional de Desarrollo que extiende la civilización industrial mucho más allá de lo razonable, como se sugiere en el artículo de fondo que invita a convesar. Con una actitud científica orientada a la acción, puedo usar las evidencias empíricas rigurosas que describe el artículo Cuando el pensamiento es rey, de la Revista The Economist, para demostrar que todos los miembros del DR-CAFTA enfrentan una realidad que dista grandemente de situaciones similares.

Al igual que nosotros, el modelo económico de la civilización industrial sigue prácticamente intacto en la gran mayoría de las empresas de los Estados Unidos y de Centroamérica. Como se sugiere en la nota arriba mencionada, cuando menciona el Shift Index, el elemento común lo dicta el gran cambio experimentado en el ambiente de negocios sin que la administración de la gran mayoría de las empresas haya cambiado. El problema radica principalmente en el empleo de gerentes profesionales concentrados en el corto plazo, que ganan mucho dinero sin poder justificarlo en la gran mayoría de los casos.

Tengo varios años diciendo que viene el lobo, pero ahora resulta que no es solo para los dominicanos. El Shift Index sugiere que el lobo les llegó también a los norteamericanos y debemos suponer que también a los centroamericanos. Eso se trató, por ejemplo, en varios artículos en acento.com.do de mi columna “Liderazgo Sistémico.”

Por lo anterior, extiendo el retrato del publicista Ortíz a todo el territorio DR-CAFTA, diciendo que “tiene ante sí un panorama bastante negro,” donde los dominicanos tenemos mucho menos que perder que los demás ante el cambio de la civilización industrial a la civilización post-industrial que llamo sistémica. Por eso, en vez de restar, sugiero que sumemos. Entiéndase bien, lo que propongo no es que nos olvidemos de las industrias que son eficientes y rentables, es que como hemos hecho con la civilización agrícola, aprovechemos las mejores oportunidades de la nueva civilización sistémica para abrir la puerta al progreso.

Una de las razones por lo que la llamo sistémica es que con la misma se desarrolla un apalancamiento sistémico, en que el resultado por ser no lineal puede ser mucho mayor que lo que acontecía en las empresas de la civilización industrial, pero también puede ser mucho menor que antes. Otra diferencia importante está en que la creación o destrucción de valor de un sistema está en las relaciones entres las partes y con su ambiente.

Esas relaciones que se consideraban estáticas en la civilización industrial, son principalmente dinámicas en la civilización sistémica. Al disminuirse los costos de transacción con la llegada de las TICs, muchas relaciones que no se realizaban anteriormente por ser muy costosas ahora se realizan a muy bajo costo gracias al Internet, los celulares, la nube, etc. Es así como el mundo cambió radicalmente y se hizo tan complejo al aumentar el numero de relaciones que suman o restan valor.

Esas grandes diferencias de creación y destrucción de valor se aprecian en las evidencias que documentaron Jim Collins y su equipo de investigación en su libro Good to Great, como el Ciclo Fatal y la Rueda Volante. El mejor ejemplo de la destrucción de valor proveniente del Ciclo Fatal lo tenemos en el sector eléctrico.

Esa es la razón de la crisis sistémica que venimos padeciendo desde hace medio siglo, porque llegamos muy tarde a la civilización industrial. El sector eléctrico se reestructuró desde la CDE a la Capitalización, manteniendo vigente el Ciclo Fatal. Ese Ciclo Fatal existe en todo el DR-CAFTA como un gran témpano de hielo, que está sumergido en la gran mayoría de los sectores eléctricos de los estados, pero que por nuestra llegada tardía sobresale en dominicana.

Tratando de explicar la situación de las ventajas que se obtienen con la nota Matemos 2 pájaros de 1 tiro: mejor uso AFPs cambiaría Ley 125-01 escribí con un tweet, como pueden ver en dicha nota, la idea “Nueva ley produciría ingresos netos muy superiores y estables a largo plazo a las AFPs.” Esos resultados suponen la puesta en marcha de la Rueda Volante con un apalancamiento sistémico positivo para impulsar lo que se describe en la nota Servicio eléctrico sobresaliente.

Detrás de esa idea y esos resultados es que subyacen los estudios empíricos muy rigurosos mencionados en el artículo de The Economist. El primero está en el libro Las Tres Reglas, de Michael E. Raynor y Mumtaz Ahmed (ambos trabajadores de diversa responsabilidad en Deloitte). El segundo en los libros Good to Great (Empresas que sobresalen)-- arriba mencionado -- y Great by Choice.

Infiero que en la revista The Economist opinaron negativamente en contra del primero y positivamente a favor del segundo, al considerar a Jim Collins como el líder indiscutible del género de libros sobre éxito empresarial. Su opinión dice que “La mayoría de la gente de negocios no será sorprendida de aprender que es mejor encontrar un nicho rentable y concentrarse en mejorar los ingresos que competir por precios para lograr el éxito.”

Sin embargo, como pueden ver, lamentablemente esas reglas (que ofrecen gran poder explicativo de la forma más simple posible) no son las que siguen los gerentes profesionales (y por supuesto los no profesionales) que se concentran el corto plazo. Por eso, en vez de comparar los dos libros, entiendo que ellos se complementan maravillosamente, en vista del gran cambio que introduce la civilización sistémica. Tomando prestadas del Internet una reseña no necesariamente la mejor de Las Tres Reglas (que deben ver en la fuente oficial), las mismas son:

  1. Mejor antes que barato. Según este axioma, no se debe competir en precio. Aunque es un sistema que puede funcionar, la competencia en precios no te hará ser una empresa excelente, sobre todo desde el punto de vista financiero.
  2. Ingresos antes que costes. Parece una ecuación lógica: obtener mayores beneficios y menores costes que tu competencia. Pero, sobre todo, deberías centrarte más en los beneficios que en los costes, porque los primeros son a más largo plazo. Según esta teoría, los beneficios relacionados con los gastos son cortoplacistas, mientras que si te centras en los ingresos y beneficios, están acudiendo al largo plazo.
  3. No hay más reglas. Según esta teoría, no importa la situación económica, política o sectorial de tu negocio: debes mantener y cumplir las otras dos reglas si quieres ser una empresa excepcional. Las otras dos reglas son válidas para cualquier negocio, independientemente de su público o mercado, así que no hay más razones de obligado cumplimiento si quieres obtener el éxito.

Lo que no dicen estas reglas es que por la gran incertidumbre, la gran mayoría de las empresas no siguen esas reglas y por mucho tiempo los dueños las impulsaban por no haber nada mejor, lo que ya no es cierto desde hace varios años. En realidad, los gerentes profesionales han seguido haciendo todo lo contrario a esas reglas, por ejemplo, despedir trabajadores que tienen el potencial de la “pasión del trabajador,” para bajar costos en el corto plazo, sin recapacitar en los ingresos que estos pueden generar a futuro descapitalizando las empresas, perjudicando a los dueños, cuando ellos deberían seguir dichas reglas desde hace tiempo, identificando, contratando y promoviendo a los trabajadores que tienen dicho potencial.