martes, junio 23, 2009

¿Porqué no lo Dijiste?

Actualización: para entender que la tendencia es hacia la Micro Red lean también el artículo Why the Microgrid Could Be the Answer to Our Energy Crisis de la edición de Julio/Agosto 2009 de Fast Company.

Como todos saben, he criticado la propuesta del CONEP desde sus inicios. No obstante, dicha propuesta puede ser la única opción razonable para los dominicanos y dominicanas. Es decir que existe una elevada probabilidad que ese sea el escenario que nos toque vivir, porque nuestros líderes entiendan que en el corto plazo no caben otras posibilidades, ya que los grandes poderes no van a salirse del negocio de electricidad. No obstante, la sociedad dominicana necesita saber que hay un escenario con alto potencial desarrollista, pero que requiere una gran voluntad política para realizarse. Es así como esta nota responde la interrogante ¿porqué no lo dijiste?

La mayoría de los líderes dominicanos y extranjeros saben que las industrias y los comercios están obligados a invertir en tecnología digital solo para poder agregar más valor y así poder subsistir en el mercado. Pero resulta que el desempeño de la Macro Red de 99.9% de confiabilidad a nivel de los clientes regulados con precios socializados por sí misma es incapaz de satisfacer las necesidades emergentes de electricidad de esas empresas. Vale notar que, aunque esta situación no es exclusiva de nuestro país, es una en que le llevamos amplia ventaja a la mayoría de los países del mundo.

Dichas empresas tendrán que seguir invirtiendo en capacidad redundante de respaldo, con reservas para las reservas, como lo hace la banca, para abastecerse a niveles, por ejemplo, de 99.9999% de confiabilidad, haciendo que la creación de valor siga migrando, como lo ha venido haciendo, de la Macro Red hacia las Mini Redes. Ese fue uno de los principales mensajes del cambio de paradigma que traté de transmitir en el Centro Juan XXIII con mi presentación “El Renacimiento de la Industria Eléctrica está en la Integración de la Demanda.” No repetiré los detalles de la presentación, sino que me concentraré en responder con mayor precisión las observaciones más críticas durante el período de preguntas.

Lo que ya está dicho impulsará el cierre latente de muchas empresas, de mantenerse el paradigma vigente, redundando en la insostenibilidad de la economía dominicana si insistimos en esa estrategia defectuosa con la que vislumbro se perderán grandes fortunas. Lo que tendremos será un pastel económico cada vez más pequeño, así como un fuerte incremento de problemas sociales que pueden llevar a la inestabilidad política o a un estado fallido, al seguirse profundizando la crisis sistémica que evidentemente ya colapsó. Hace falta que los verdaderos líderes conozcan, entiendan y acepten el cambio de paradigma del sector eléctrico que ha venido aconteciendo por mucho tiempo debajo de nuestras mismas narices.

Un connotado líder presente durante el evento defendió la noción del obsoleto paradigma de depender solamente de la Macro Red con el servicio de precios socializados a los clientes regulados en que la solución de la crisis eléctrica es contratar centrales con grandes economías de escala. Los que propugnan esta idea mencionan los bajos costos variables de esas tecnologías, pero se olvidan de importantes aspectos que atentan con la sostenibilidad.

Esos aspectos son que hay que pagar también los elevados costos fijos de esas centrales, que el 90% de las fallas ocurre en distribución y que le resta valor a dichas centrales, que las reservas que las mismas centrales exigen son muy costosas y consumen también costosos combustibles, que la incertidumbre de los costos ambiéntales, y mucho más aún el costo de los apagones que estarán obligados a compensar (si se sigue operando sin las reservas que corresponden), no le servirá a dichas empresas si se mantiene el servicio y la compensación socializada.

Otro importante líder dijo no comprender la teoría marginalista, con la que se pagan los costos fijos de las grandes centrales y que hace que el precio de mercado tenga que ser muy superior por muchas horas al año para que sean rentables. Aquí dichos precios no son más elevados porque están arbitrariamente intervenidos (recortados) en un sistema que está muy desadaptado y que es una de las causas principales que mantiene la incertidumbre a las nuevas inversiones de dichas centrales. Lo que hace falta es integrar la demanda, dotándola de elasticidad para que los precios mayoristas y minoristas reflejen los verdaderos precios de la electricidad con calidad comercial en un mercado bien adaptado sin clientes regulados.

Hace falta también que la parte de la capacidad instalada (una parte importante de la cual tendría bajo factor de utilización) para respaldo en las industrias y el comercio pueda ser despachada hasta cuando esas empresas no la necesiten pero si el mercado. En efecto esas empresas seguirán pagando precios individualizados que serán mucho mayores, a menos que se desarrollen las oportunidades con la creación de un vibrante mercado minorista con el que puedan recuperar más rápidamente sus inversiones.

El medio ideal para competir con las grandes centrales sin las garantías tradicionales será la cogeneración para generar electricidad y aprovechar el calor, elevando substancialmente la eficiencia de producción y dejando las plantas de emergencia para el respaldo de esa cogeneración. Es en ese momento en que un verdadero mercado minorista operado por detallistas de segunda generación privados esté en capacidad de pagarle a tiempo a dichas empresas de la Macro Red y de la Mini Red sus ventas al mercado. Ese escenario tomará dos o tres años en despegar tan pronto se cambie la Ley General de Electricidad para abrir la industria a la innovación.

Desde que se promulgue dicha ley y se reestructure de nuevo el sector, los detallistas de segunda generación operarán en competencia para desarrollar modelos de negocio innovadores tendrán a corto plazos la tarea de introducir el cambio cultural e institucional de hacer que la electricidad refleje el valor que le corresponde a cada cliente individual, eliminando así los subsidios cruzados de energía y de seguridad de suministro, el hurto y la mala paga. Esos detallistas necesitarán hacer alianzas internacionales para atraer el capital productivo de largo plazo. Dichas alianzas están pensadas en el mercado internacional y el renacimiento de la industria eléctrica que se propulsa con la integración de la demanda.

Es evidente que esta propuesta requiere de una voluntad política suficientemente fuerte que transforme la crisis sistémica del sector eléctrico en grandes oportunidades de desarrollo para el país. Así, y solo así, podremos convertir la electricidad en nuestra marca-país.


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