viernes, diciembre 21, 2012

De mejores lugares… a la civilización emergente


LIDERAZGO SISTÉMICO 

De mejores lugares… a la civilización emergente

De mejores lugares… a la civilización emergente

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Artículos

JOSÉ ANTONIO VANDERHORST-SILVERIO

Consultor Sistémico

Sobre mí

Diseñador del Modelo Marco de la Electricidad Con Valor Agregado. Miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Miembro Vitalicio Senior del IEEE
Hace poco experimenté en carne propia la expresión "de mejores lugares me han botado a mí," pero en vez de entristéceme, verán que me alegré por lo mucho que aprendí con un sacrificio a favor de los demás. En un agitado proceso de discusión en un grupo del pensamiento de diseño, que se supone debería ser el medio idóneo para resolver problemas perversos o sistémicos que afectan a billones de personas, resultó evidente porqué las promesas de ese movimiento no llegan.
Para que lleguen, se necesitan líderes que cambien el paradigma cartesiano, legado por René Descartes, por otro más apegado a la realidad. Es así como quedó demostrada la falta de liderazgo del administrador cartesiano cuando decidió expulsarme. Acto seguido, el administrador cartesiano del grupo de redes inteligentes del IEEE, aprovechó ese hecho para expulsarme por mi insistencia en un código sistémico de ética, el reiterado pedido de que el status quo responda a la crítica que hice sobre el desarrollo de dichas redes inteligentes y otros pedidos más para que se pueda cumplir la promesa del IEEE para avanzar la tecnología para la humanidad.
También bajo el efecto anestesiante del paradigma cartesiano, un amigo alarmado me preguntó ¿enviaste un mensaje a mucha gente donde dices que te botaron de dos grupos? Le dije que sí porque aprendí a reconocer la civilización emergente que Carlos Fuente anticipó antes de morir.
Anoté que Carlos Fuente dijo que en el mundo de los jóvenes hay muchas carencias e insuficiencias... en el mundo la juventud se está manifestando por una civilización diferente... que él no podía definir... que era resultado de la incapacidad de muchos gobiernos en satisfacer esas necesidades. Muchos de esos jóvenes le echan la culpa de sus problemas equivocadamente al sistema, cuando la culpa radica precisamente en la falta de liderazgo para implantar el sistema. Por eso sugiero que la civilización emergente es sistémica.
Está claramente demostrado que ni el consenso, ni la opinión de las mayorías, que consisten en creer aquello que es agradable a la razón, son métodos fiables de fijar creencias, porque no se contrastan con la realidad experimentada. Por ejemplo, estamos cansados de promesas y promesas incumplidas.
Identifiqué que el consenso y la opinión de las mayorías son impulsados por el obsoleto paradigma cartesiano y lo ligué con lo que había propuesto W. Edwards Deming que pone en evidencia la tiranía del estilo prevaleciente de administración, que impide el liderazgo oportuno no solo aquí, sino prácticamente en todo el mundo. Para resolver la situación, Deming propuso un cambio a lo que denominó el sistema de conocimiento profundo.
¿Cómo implantar el sistema de conocimiento profundo? La respuesta es un cambio al paradigma propuesto por el gran filosofo de los Estados Unidos de América, Charles Sanders Peirce, quien demostró que el único método que se acerca a la realidad es el científico o experimental que reintegra la verdad, la beldad y la bondad, que separaba el paradigma cartesiano.
El problema que divide a la gente práctica de la teórica es fruto del paradigma cartesiano desaparece bajo el paradigma peirciano, al ser reemplazado con la fijación de creencias con una actitud científica orientada a la acción. En vez de frustración, todo lo que veo son oportunidades pérdidas para las organizaciones y para la sociedad en general. Este es un ejemplo de lo que el liderazgo sistémico, basado en el paradigma peirciano, nos debe ayudar a enfrentar la dictadura del estilo prevaleciente de administración.
De mejores lugares me han botado a mí... y espero me llamen de mucho mejores lugares.